La socavación progresiva de las orillas del afluente ha derribado estructuras habitacionales y se aproxima a la infraestructura social básica de la inspección. Líderes comunitarios exigen la intervención urgente de los gobiernos departamental y nacional antes de un colapso definitivo.

Una dramática situación de vulnerabilidad social, ambiental y económica enfrenta la población de la inspección de Amanaven, en jurisdicción del extenso municipio de Cumaribo (Vichada), a raíz del severo avance de la socavación fluvial causada por las fuertes corrientes del río Guaviare. El fenómeno de erosión hídrica ha sobrepasado los límites de contención natural, derrumbando varias estructuras habitacionales de familias campesinas e indígenas y situándose a escasos metros de la infraestructura básica comunitaria, como la escuela rural local y el único puesto de atención en salud de la zona.
Amanaven se ubica estratégicamente en el extremo sur del departamento del Vichada, muy cerca de la confluencia entre los ríos Guaviare e Inírida, en un enclave geográfico caracterizado por el aislamiento terrestre y una dependencia absoluta de las rutas de transporte fluvial. Debido a la falta de vías pavimentadas y a las enormes distancias que la separan del casco urbano de Cumaribo y de la capital departamental, Puerto Carreño, cualquier alteración en el borde del río afecta directamente la supervivencia y la estabilidad logística de sus habitantes.
En las últimas semanas, el acelerado desprendimiento de grandes bloques de tierra sobre la ribera del afluente ha provocado el colapso de viviendas particulares, obligando a varias familias a evacuar de emergencia sus hogares con sus pertenencias personales para buscar refugio en casas de vecinos o construcciones improvisadas tierra adentro. La angustia se ha apoderado de los pobladores al constatar que el lecho del río se encuentra ya a una distancia crítica de la escuela de la inspección, donde diariamente asisten decenas de niños y niñas de comunidades étnicas y campesinas, así como de la caseta de salud que atiende las primeras emergencias de la región.

Líderes comunitarios y voceros de la Junta de Acción Comunal expresaron que la fuerza del río no solo está destruyendo las propiedades residenciales, sino que ha inhabilitado los puntos habituales de atraque y desembarco de embarcaciones. Esta situación compromete gravemente el abastecimiento de víveres, combustible y medicamentos, además de imposibilitar la evacuación médica de pacientes hacia centros hospitalarios de mayor complejidad en San José del Guaviare o Puerto Inírida.
Ante la inminencia de un desastre mayor, la comunidad de Amanaven ha emitido un vehemente llamado a la Alcaldía Municipal de Cumaribo, al Consejo Departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres del Vichada y a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) para que se disponga con carácter urgente una misión técnica de evaluación sobre el terreno.
Los habitantes exigen la ejecución prioritaria de obras públicas de ingeniería hídrica, tales como la construcción de espolones, la colocación de geobolsas de contención o la edificación de muros de protección en la orilla del río. Asimismo, solicitan que, de no ser viables de forma inmediata las obras de mitigación, se estructure un plan integral de reubicación territorial con subsidios de vivienda y garantías de acceso a servicios públicos básicos, evitando así que una catástrofe anunciada deje sin techo e infraestructura a la población de esta apartada inspección de la Orinoquía colombiana.
Fuente: https://elmorichal.com/entre-el-rio-y-el-abandono-amanaven-pierde-sus-viviendas-mientras-espera-ser-escuchado/
https://www.vichada.gov.co/
Redacción: Desarrollador y Editor de VichadaAldia














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